Grupo 02 de 04
Enfermedades autoinmunes sistémicas
Aquí la enfermedad no se queda en la articulación: puede afectar riñón, pulmón, piel, sangre y sistema nervioso. Son las que más se benefician de una mirada de internista.
Lupus eritematoso sistémico
Enfermedad autoinmune que puede afectar prácticamente cualquier órgano. Se manifiesta con dolor articular, fatiga intensa, caída de cabello, úlceras en la boca, lesiones en piel que empeoran con el sol y, en algunos casos, afección renal, hematológica o neurológica.
Es una enfermedad que se controla muy bien cuando se vigila de cerca. Requiere seguimiento estrecho, protección solar rigurosa y un tratamiento individualizado según los órganos afectados.
Síndrome de Sjögren
Afección autoinmune de las glándulas que producen lágrima y saliva. Provoca sensación de arena en los ojos y boca seca constante, que obliga a tomar agua para poder tragar los alimentos. Con frecuencia se acompaña de fatiga y dolor articular.
Puede aparecer solo o asociado a otras enfermedades autoinmunes. La biopsia de glándula salival ayuda a confirmar el diagnóstico cuando hay duda.
Esclerosis sistémica (esclerodermia)
Enfermedad caracterizada por endurecimiento y engrosamiento de la piel, que puede acompañarse de afección del esófago, del pulmón, del riñón y de los vasos sanguíneos. Casi siempre empieza con fenómeno de Raynaud e hinchazón de los dedos.
El diagnóstico oportuno cambia por completo el seguimiento, porque permite vigilar el pulmón y el corazón antes de que den síntomas.
Miopatías inflamatorias
Grupo de enfermedades en las que el sistema inmune ataca el músculo, produciendo debilidad progresiva: cuesta trabajo subir escaleras, levantarse de una silla o peinarse. Algunas se acompañan de lesiones características en la piel.
El estudio incluye enzimas musculares, electromiografía, anticuerpos específicos y, en casos seleccionados, biopsia muscular.
Vasculitis
Inflamación de la pared de los vasos sanguíneos. Según el calibre del vaso afectado puede comprometer piel, riñón, pulmón, nervios periféricos o la vista. Puede acompañarse de fiebre, pérdida de peso y malestar general.
Algunas formas son urgencias reumatológicas reales: el retraso en el diagnóstico puede costar la función de un órgano o la visión.
Fenómeno de Raynaud
Los dedos cambian de color ante el frío o el estrés: primero se ponen blancos, después morados y al recuperarse enrojecen. Puede doler o dar hormigueo.
Puede ser aislado y benigno, o ser la primera manifestación de una enfermedad autoinmune. Un estudio sencillo con capilaroscopia y anticuerpos permite distinguirlos.