Artritis reumatoide
Inflamación crónica y simétrica de las articulaciones pequeñas, con rigidez matutina prolongada. El tratamiento temprano previene el daño irreversible.
Artritis psoriásica
Artritis asociada a psoriasis; puede afectar dedos completos, uñas, columna y entesis. Requiere abordaje conjunto de piel y articulaciones.
Psoriasis
Enfermedad inflamatoria de la piel que en hasta un tercio de los casos se acompaña de afección articular. Vale la pena vigilarla.
Espondiloartritis y espondilitis anquilosante
Dolor lumbar inflamatorio que mejora con el movimiento y empeora con el reposo, típicamente en adultos jóvenes.
Lupus eritematoso sistémico
Enfermedad autoinmune que puede afectar piel, articulaciones, riñón, sangre y sistema nervioso. Exige vigilancia estrecha y tratamiento individualizado.
Síndrome de Sjögren
Resequedad de ojos y boca por afección autoinmune de las glándulas, con frecuencia acompañada de fatiga y dolor articular.
Esclerosis sistémica
Endurecimiento de la piel con posible afección de pulmón, esófago y vasos. El diagnóstico oportuno cambia el seguimiento.
Miopatías inflamatorias
Debilidad muscular progresiva de origen autoinmune, en ocasiones con lesiones características en piel.
Vasculitis
Inflamación de los vasos sanguíneos que puede comprometer piel, riñón, pulmón o nervios. Es una urgencia reumatológica frecuente.
Fenómeno de Raynaud
Cambios de color en dedos ante el frío o el estrés. Puede ser aislado o la primera manifestación de una enfermedad autoinmune.
Osteoporosis
Pérdida de masa ósea que aumenta el riesgo de fractura. Es prevenible y tratable, y suele diagnosticarse tarde.
Osteoartritis
Desgaste del cartílago articular, frecuente en rodillas, manos y caderas. Tiene tratamiento y no es "solo la edad".
Gota
Ataques muy dolorosos por cristales de ácido úrico. Con tratamiento adecuado los ataques desaparecen por completo.
Fibromialgia
Dolor generalizado, fatiga y trastorno del sueño. Requiere un diagnóstico correcto y un plan que va más allá del analgésico.
Tendinitis y bursitis
Dolor de hombro, codo, cadera o rodilla por inflamación de tendones y bolsas serosas. Suele responder muy bien a infiltración.
Dolor musculoesquelético
Dolor persistente sin diagnóstico claro. El primer paso es identificar la causa antes de tratar el síntoma.